El interés simple paga sobre lo que pusiste. El interés compuesto paga sobre lo que pusiste y sobre los intereses que ya generaste. Esa diferencia parece pequeña el primer año y se vuelve enorme a los veinte.
Simple contra compuesto
Con $100,000 al 10 % anual durante 20 años:
- Interés simple: $10,000 cada año → $300,000 al final.
- Interés compuesto: los intereses se reinvierten → unos $672,750.
Más del doble, con el mismo capital inicial y la misma tasa. La única diferencia es que los intereses no se retiran.
La fórmula
monto final = capital × (1 + tasa)^periodos
Lo importante de esa expresión es dónde está el tiempo: en el exponente. Por eso duplicar los años tiene un efecto mucho mayor que duplicar el capital.
La regla del 72
Un atajo para estimar de cabeza cuánto tarda una cantidad en duplicarse:
años para duplicar ≈ 72 ÷ tasa anual
- Al 6 % → 12 años.
- Al 8 % → 9 años.
- Al 12 % → 6 años.
- Al 3 % → 24 años.
Sirve también para lo contrario: con una inflación del 6 %, tu dinero guardado bajo el colchón pierde la mitad de su poder de compra en 12 años.
Por qué empezar antes gana siempre
Dos personas, misma tasa del 8 % anual, ambas se jubilan a los 65:
- Ana aporta $2,000 al mes de los 25 a los 35, y luego nada. Aportó $240,000.
- Beto no aporta nada hasta los 35 y luego pone $2,000 al mes hasta los 65. Aportó $720,000.
Ana termina con más dinero que Beto, habiendo aportado tres veces menos. Sus diez años iniciales tuvieron cuarenta años para componerse; los de Beto, menos de treinta.
Puedes reproducir este tipo de escenarios en la calculadora de interés compuesto, que admite aportaciones periódicas y muestra la evolución año por año.
La frecuencia de capitalización
No es lo mismo que los intereses se calculen una vez al año que cada mes. Con $100,000 al 12 % durante un año:
- Capitalización anual → $112,000.
- Capitalización mensual → $112,683.
- Capitalización diaria → $112,747.
La diferencia es modesta en un año y relevante en veinte. Por eso conviene comparar siempre la tasa efectiva, que ya incorpora la frecuencia, y no solo la nominal.
Cuando juega en tu contra
El mismo mecanismo opera en las deudas. Una tarjeta de crédito con tasa mensual del 3.5 % equivale a más del 51 % anual efectivo, no al 42 % que sale de multiplicar por doce. Pagar solo el mínimo puede extender una deuda de $20,000 durante años y hacer que el total pagado supere con creces lo gastado.
Antes de aceptar cualquier financiamiento, calcula el total con la calculadora de préstamos. La cuota mensual esconde el costo; el total pagado lo enseña.
Una nota de realismo
Los ejemplos de este artículo suponen una tasa constante, y en el mundo real los rendimientos varían y hay años negativos. La inflación también resta: un 8 % nominal con 5 % de inflación es un 3 % real. Nada de esto invalida el principio, pero conviene hacer las cuentas con tasas prudentes y contar el efecto de la inflación.
El punto que sí se sostiene siempre: el tiempo es la variable que más pesa, y es la única que no se puede recuperar después.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre interés simple y compuesto?
El simple paga solo sobre el capital inicial; el compuesto paga también sobre los intereses acumulados, y por eso crece de forma exponencial.
¿Qué es la regla del 72?
Un atajo para estimar en cuántos años se duplica una cantidad: divide 72 entre la tasa anual.
¿Es mejor aportar más o empezar antes?
Empezar antes, casi siempre. El tiempo está en el exponente de la fórmula y pesa más que la cantidad aportada.
¿El interés compuesto afecta a mis deudas?
Sí, del mismo modo pero en contra. Una tasa mensual del 3.5 % supera el 51 % anual efectivo.