Un resumen no es un texto más corto: es un texto distinto con la misma información esencial. Esa diferencia explica por qué la mayoría de los resúmenes fallan, y son solo los primeros párrafos del original pegados uno detrás de otro.
Cuánto debe medir
Depende del uso, y conviene decidirlo antes de empezar:
- Resumen ejecutivo: entre el 5 % y el 10 % del original. Un informe de 20 páginas se resume en una o dos.
- Resumen académico o abstract: entre 150 y 300 palabras.
- Resumen para compartir: tres a cinco puntos.
- Una frase: la prueba más dura y la más útil. Si no puedes decir de qué va en una frase, no lo has entendido.
El contador de palabras te dice de cuántas partes: si el original tiene 4,000 palabras y necesitas un 8 %, tu objetivo son 320.
El método en cuatro pasos
- Lee entero antes de resumir nada. Resumir mientras lees produce un resumen desequilibrado, con el principio detallado y el final apresurado.
- Marca solo las ideas, no los ejemplos. Los ejemplos ilustran; en un resumen, sobran salvo que uno sea imprescindible para entender.
- Escribe cada sección en una frase propia, sin mirar el original. Es la parte incómoda y la que garantiza que no estás copiando.
- Une esas frases y elimina lo redundante. Al juntarlas aparecen repeticiones que en el original estaban separadas por páginas.
El paso tres es el que separa un resumen de un recorte. Si necesitas mirar el original para escribir la frase, todavía no has identificado la idea.
Qué sobrevive y qué no
Conserva: la tesis o conclusión, los datos que la sostienen, las decisiones o recomendaciones, las cifras clave, las condiciones y salvedades importantes.
Elimina: ejemplos ilustrativos, anécdotas, repeticiones, transiciones, contexto que el lector ya conoce, y cualquier adjetivo que no cambie el significado.
Un cuidado especial merecen las salvedades. Resumir «los resultados mejoraron un 20 % en el grupo A, aunque la muestra fue pequeña» como «los resultados mejoraron un 20 %» no es un resumen: es un cambio de significado. Si una condición limita la conclusión, va en el resumen.
Estructura de un resumen ejecutivo
Para documentos de trabajo, este orden funciona mejor que seguir el del original:
- La conclusión primero. Quien lee un resumen quiere saber qué pasó, no el recorrido.
- Los dos o tres datos que la sostienen.
- Qué se recomienda hacer y quién debe decidir.
- Riesgos o condiciones, si los hay.
Poner la conclusión al final imita la estructura del documento original y obliga a leerlo todo, que es justo lo que el resumen pretendía evitar.
Errores frecuentes
- Copiar frases textuales sin comillas ni atribución.
- Resumir el principio con detalle y despachar el final en una línea.
- Quitar los matices y dejar afirmaciones más rotundas que las del original.
- Conservar los ejemplos y perder las ideas: pasa cuando el ejemplo era lo más memorable.
- Añadir opinión propia sin marcarla como tal.
Si el resumen es para decirlo en voz alta
Un resumen escrito y uno hablado no son iguales. Al hablar, las frases deben ser más cortas y hay que repetir la idea principal al final, porque quien escucha no puede volver atrás.
Calcula cuánto vas a tardar antes de la reunión: la calculadora de duración de guion convierte tu texto en minutos a ritmo de locución. Un resumen de 600 palabras son unos cuatro minutos hablados, que es el doble de lo que la mayoría de la gente cree.
Preguntas frecuentes
¿Qué extensión debe tener un resumen?
Entre el 5 % y el 10 % del original para un resumen ejecutivo, o de 150 a 300 palabras para un abstract.
¿Puedo copiar frases del original?
Solo entrecomilladas y atribuidas. Un resumen debe estar escrito con tus palabras.
¿Por dónde empiezo un resumen ejecutivo?
Por la conclusión, seguida de los datos que la sostienen y de la recomendación concreta.
¿Qué se pierde más a menudo al resumir?
Las salvedades. Quitar una condición que limita la conclusión cambia el significado del texto.