Un esquema de comisiones mal definido genera más problemas que el dinero que reparte. La discusión rara vez es sobre el porcentaje: es sobre la base, sobre cuándo se gana y sobre qué ocurre cuando algo sale mal.
Sobre qué se calcula
Esta es la primera decisión y hay que escribirla:
- Sobre la venta bruta: simple de entender y de calcular. Riesgo: un vendedor puede dar descuentos generosos porque su comisión apenas se afecta.
- Sobre la venta neta (descontando devoluciones, descuentos y envío): más justo y algo más complejo.
- Sobre el margen: el más alineado con el negocio, porque premia vender bien y no solo vender. Requiere que el vendedor conozca los costos, que no siempre es deseable.
Un ejemplo del efecto: en una venta de $10,000 con un 10 % de descuento y una comisión del 5 %, sobre bruto se pagan $500 y sobre neto $450. Parece poco; multiplicado por un año de operaciones, es una diferencia relevante.
El IVA nunca forma parte de la base: no es ingreso del negocio.
Esquemas por tramos
Los esquemas escalonados premian superar objetivos. Ejemplo:
- Hasta $100,000 al mes → 3 %.
- De $100,001 a $200,000 → 5 %.
- Más de $200,000 → 7 %.
Aquí hay que decidir algo crucial: si el porcentaje superior se aplica solo al tramo o a todo el volumen. Con $250,000 de venta:
- Por tramos: 3 % de 100,000 + 5 % de 100,000 + 7 % de 50,000 = $11,500.
- Sobre el total: 7 % de 250,000 = $17,500.
La diferencia es enorme y ambas versiones son legítimas. Lo que no es legítimo es no haberlo escrito. La calculadora de porcentajes resuelve cada tramo en segundos cuando toca liquidar.
Cuándo se gana la comisión
Tres momentos posibles, con consecuencias muy distintas:
- Al cerrar la venta: motivador, pero si el cliente no paga, el negocio pierde dos veces.
- Al cobrar: lo más sano para el flujo. Alinea al vendedor con la cobranza.
- Al entregar: útil cuando hay riesgo de cancelación entre la venta y la entrega.
La opción más equilibrada suele ser un adelanto al cerrar y el resto al cobrar. Y define también qué pasa con las devoluciones: lo habitual es descontar la comisión correspondiente de la siguiente liquidación.
Comprueba que el esquema es sostenible
Antes de anunciar cualquier porcentaje, comprueba que cabe en tu margen. Si tu margen bruto es del 30 % y pagas un 10 % de comisión sobre venta, estás entregando un tercio de tu utilidad bruta antes de gastos fijos.
Y si vas a incorporar la comisión al costo, inclúyela como gasto antes de calcular el precio de venta, no después. Es la única forma de que no salga de tu utilidad.
Qué escribir en el documento
- Porcentaje y base exacta (bruto, neto o margen).
- Si los tramos son marginales o sobre el total.
- Momento en que se devenga y fecha de pago.
- Tratamiento de devoluciones, cancelaciones e impagos.
- Qué ocurre con ventas recurrentes de un cliente ya captado.
- Qué pasa si el vendedor deja el puesto con ventas pendientes de cobro.
Ese penúltimo punto genera muchos conflictos: si un cliente sigue comprando dos años después, ¿sigue habiendo comisión? Responderlo por adelantado evita una conversación incómoda más adelante.
Que el vendedor pueda calcularla
Un esquema que solo entiende quien lo diseñó no motiva a nadie. Si tu equipo no puede estimar su comisión mentalmente al cerrar una venta, el esquema es demasiado complicado y conviene simplificarlo aunque sea menos preciso.
Preguntas frecuentes
¿Sobre qué debo calcular la comisión?
Sobre venta neta o sobre margen, según cuánto quieras alinear al vendedor con la rentabilidad. Nunca sobre el importe con IVA.
¿Los tramos se aplican al total o solo al excedente?
Ambas formas son válidas, pero hay que escribirlo: la diferencia en el pago puede ser muy grande.
¿Cuándo se paga la comisión?
Lo más sano para el flujo es pagarla al cobrar, o adelantar una parte al cerrar y el resto al cobrar.
¿Qué pasa si hay una devolución?
Lo habitual es descontar la comisión correspondiente de la siguiente liquidación, y conviene dejarlo por escrito.