El código QR en la mesa se ha quedado en los restaurantes por una razón sencilla: cambiar un plato o un precio cuesta un minuto en la web y cero en la imprenta. Pero muchos códigos que vemos en las mesas están mal hechos: pegatinas despegadas, códigos diminutos o enlaces que abren un PDF ilegible en el celular. Esta guía explica cómo hacerlo bien de principio a fin.
Qué debe abrir el código: la carta que sí se lee en el celular
Antes de generar el QR decide a qué apunta. Las tres opciones, de mejor a peor:
- Una página web de tu carta (en tu propio sitio o en una plataforma de menús): se lee bien en cualquier pantalla, permite fotos, alérgenos y varios idiomas, y puedes actualizarla sin tocar el código.
- Un PDF bien diseñado para móvil: una sola columna, letra grande, pocas páginas. Funciona, pero cada cambio obliga a subir un archivo nuevo.
- Una foto de la carta impresa: no. Se ve pequeña, hay que hacer zoom y transmite descuido.
Consejo: apunta el QR a una dirección corta y estable de tu dominio, por ejemplo turestaurante.com/carta. Si mañana cambias de plataforma de menús, solo redirige esa dirección y todos los códigos impresos siguen funcionando.
Cómo crear el código QR del menú
Abre el generador de códigos QR, pega el enlace de tu carta y personaliza: elige el estilo redondeado o elegante, pon tu logo en el centro y usa los colores de tu marca siempre que el código quede oscuro sobre fondo claro. La herramienta avisa si el contraste no es suficiente. Escanea la vista previa con dos celulares distintos antes de seguir.
Dónde colocar el QR en el restaurante
- En cada mesa, en un soporte que no se caiga ni se moje: es el uso principal.
- En la entrada, para quien mira la carta antes de decidir si entra.
- Junto a la caja, con un segundo código para dejar una reseña en Google (ver la guía de reseñas con QR).
- En la barra, con la carta de bebidas o los cócteles del mes.
El soporte de mesa impreso en 3D: más duradero que una pegatina
Las pegatinas se despegan, se manchan y se ven baratas. Un soporte de mesa impreso en 3D con el código en relieve y el nombre del local aguanta el trapo húmedo, la salsa y el uso diario, y se puede reimprimir por unos pesos si se pierde. Con la herramienta de soporte QR de mesa descargas un archivo 3MF con dos colores (base y código) que cualquier impresora 3D moderna imprime sin soportes.
Recomendaciones: código de 55–70 mm de lado, base clara y código oscuro (por ejemplo beige y azul marino, o blanco y negro), el logo en el centro y el texto «Carta» o el nombre del restaurante en relieve. Si no tienes impresora 3D, cualquier servicio de impresión local puede hacerlo a partir del archivo; una unidad cuesta unos gramos de filamento y una hora y media de impresión.
Un código para la carta y otro para las reseñas
El momento en que un cliente está más dispuesto a dejar una reseña es justo después de una buena comida. Un segundo soporte junto a la caja con el texto «¿Qué tal hemos estado?» y el enlace directo a tu formulario de reseñas de Google convierte ese momento en valoraciones. Consigue el enlace desde tu Perfil de Empresa de Google (botón «Pedir reseñas») y créalo con el QR para reseñas de Google.
Mantenimiento: lo que revisar cada mes
- Escanea un código de una mesa al azar: ¿abre la carta actual?
- Comprueba que la carta carga rápido en datos móviles (menos de 3 segundos).
- Limpia los soportes; sustituye los que estén rayados.
- Si cambias el enlace, redirígelo desde tu web en lugar de reimprimir.
Preguntas frecuentes
¿Necesito pagar una plataforma de menú digital?
No es imprescindible. Una página sencilla en tu propia web con la carta bien maquetada para celular funciona igual de bien y no tiene cuota mensual.
¿Qué tamaño debe tener el código en la mesa?
Entre 55 y 70 mm de lado se escanea cómodamente desde la silla sin levantarse.
¿Puedo cambiar la carta sin reimprimir los códigos?
Sí, siempre que el QR apunte a una dirección que controles (tu web). Cambias el contenido de la página y los códigos siguen funcionando.
¿Es mejor pegatina o soporte impreso en 3D?
El soporte en 3D dura años, se limpia con un trapo y refuerza la marca con el logo y el nombre en relieve. La pegatina es más barata pero se despega y se ensucia.